Según las nuevas normas, las declaraciones sobre prestaciones medioambientales futuras (por ejemplo, «cero emisiones netas para 2040» o «neutralidad climática para 2050») están prohibidas si no van respaldadas por compromisos claros, objetivos, públicos y verificables, definidos en un plan de ejecución detallado y realista que incluya objetivos medibles y con plazos concretos, así como otros elementos pertinentes necesarios para respaldar su aplicación, comola asignación de recursos, y que sea verificado periódicamente por un experto externo independiente, cuyas conclusiones se pongan a disposición de los consumidores.
La directiva no establece una frecuencia mínima para las verificaciones. Sin embargo, una verificación periódica (por ejemplo, anual o bienal) suele considerarse una buena práctica, al igual que actualizar la verificación en caso de que se produzcan cambios significativos. La información sobre el plan de aplicación y la verificación debería estar fácilmente accesible para los consumidores, por ejemplo, a través de herramientas digitales como códigos QR o páginas web específicas, claramente estructuradas y fáciles de entender.
Última modificación el 25/09/2026