Es un sistema que permite comprobar, mediante normas predefinidas y controles independientes, que un producto, un servicio o una empresa cumplen determinados requisitos medioambientales o sociales, lo que permite el uso de la correspondiente«etiqueta de sostenibilidad».
Según la Directiva ECGT, una etiqueta de sostenibilidad solo se puede usar si la ha establecido una autoridad pública o si se basa en un sistema de certificación que cumpla unos requisitos específicos, a saber:
- los requisitos y las condiciones del programa deben estar a disposición del público;
- los requisitos deben definirse tras consultar con expertos y las partes interesadas pertinentes;
- el sistema debe estar abierto a todos los operadores que estén dispuestos y sean capaces de cumplir sus requisitos;
- el sistema tiene que ser transparente, creíble y accesible para todos los operadores en condiciones justas y no discriminatorias;
- El cumplimiento debe ser verificado periódicamente por un tercero independiente y competente;
- La verificación independiente debe realizarse según normas internacionales, europeas o nacionales reconocidas (por ejemplo, la norma ISO 17065 o los mecanismos previstos en el Reglamento (CE) n.º 765/2008), pero ojo: a efectos de la Directiva ECGT, la entidad que gestiona el sistema y la que verifica el cumplimiento deben ser entidades jurídicamente distintas.
- El sistema debe permitir el uso de una etiqueta de sostenibilidad correspondiente y establecer procedimientos para gestionar los casos de incumplimiento y la revocación.
A partir del 27 de septiembre de 2026, todas las etiquetas de sostenibilidad que no hayan sido establecidas por una autoridad pública deberán basarse en un sistema de certificación que cumpla con los requisitos descritos anteriormente.
Última modificación el 02/10/2026